5.22.2008



Despertar,
no entender nada.
Desconocer las arrugas de las sábanas,
sentirlas tan frías.


Dormir camino hacia un lugar que no conozco,
acariciar tus pensamientos,
un sorbo de reiteradas asfixias.

Hay que deshacerse de todo,
que NO queden rastros.



Y abrir de repente los ojos y ya no encandilarse